Un estudio revela que el comercio mundial de residuos plásticos podría agravar la contaminación por microplásticos
El comercio internacional de residuos plásticos podría estar contribuyendo a la contaminación por microplásticos cuando el material exportado se procesa mediante sistemas de reciclaje mal controlados, vertidos o quema al aire libre, según una nueva revisión científica publicada en npj Emerging Contaminants.
Puntos clave
- Los investigadores estiman que cada año se comercializan internacionalmente aproximadamente 14 millones de toneladas de residuos plásticos.
- Dependiendo de la capacidad local de gestión de residuos, se estima que entre el 20 % y el 60 % de los residuos plásticos comercializados podrían gestionarse de forma inadecuada.
- Un escenario ilustrativo de flujo de masa presentado en el estudio sugiere que unas 2,2 millones de toneladas de residuos plásticos comercializados podrían acabar convirtiéndose en emisiones de microplásticos a lo largo de una década, aunque los autores subrayan que existe una incertidumbre considerable.
- Las películas flexibles, los laminados multicapa, las bolsitas y los envases de materiales mixtos son especialmente difíciles de clasificar, recuperar y reciclar.
- Los investigadores abogan por una mejor trazabilidad, una mayor responsabilidad de los productores, diseños de envases más sencillos y controles más estrictos sobre las emisiones de microplásticos procedentes de las operaciones de reciclaje.
MONTREAL (Scrap Monster): El comercio mundial de residuos plásticos podría estar agravando la contaminación por microplásticos al trasladar el material desechado a regiones donde los sistemas de reciclaje, vertido y eliminación podrían no controlar adecuadamente las fugas al medio ambiente, según una nueva revisión de investigaciones.
La revisión, publicada el 2 de septiembre en npj Emerging Contaminants, examina cómo los flujos internacionales de residuos plásticos pueden contribuir a la generación y redistribución de microplásticos en los entornos terrestres, acuáticos y atmosféricos.
Los investigadores sostienen que las consecuencias medioambientales de los residuos plásticos no terminan cuando el material se exporta para su reciclaje. Las condiciones en las que ese material se clasifica, procesa, recicla o desecha pueden determinar si permanece en un flujo de material controlado o si se fragmenta en partículas plásticas más pequeñas.
Lo que el estudio estima realmente
El estudio estima que cada año se comercializan a nivel mundial aproximadamente 14 millones de toneladas de residuos plásticos.
Dependiendo de las condiciones regionales de gestión de residuos, los investigadores estiman que entre el 20 % y el 60 % de ese material podría gestionarse de forma inadecuada. Esto equivale a que, cada año, entre 3 y 8 millones de toneladas podrían entrar en vías de gestión de residuos no controladas.
El artículo también presenta un escenario ilustrativo de flujo de masa en el que hasta el 60 % de los residuos plásticos comercializados se gestionan de forma inadecuada y aproximadamente el 26 % de esa fracción mal gestionada se fragmenta en microplásticos a lo largo de una década.
Bajo esas hipótesis, aproximadamente 2,2 millones de toneladas de los cerca de 14 millones de toneladas comercializadas a nivel mundial podrían acabar convirtiéndose en emisiones de microplásticos.
Esto equivale a entre el 15 % y el 16 % del volumen total comercializado, pero los investigadores advierten de que el cálculo conlleva una incertidumbre considerable, ya que las tasas de fragmentación varían según el tipo de polímero, las condiciones ambientales y las prácticas de gestión de residuos.
Por qué la cifra del 15 % necesita contexto
El estudio no concluye que exactamente el 15 % de todos los residuos plásticos comercializados se convertirán en microplásticos. La cifra es un escenario indicativo derivado de hipótesis sobre la gestión inadecuada y la fragmentación a lo largo del tiempo. Los autores la describen como una estimación de orden de magnitud, más que como una previsión precisa.
Las restricciones a la importación impuestas por China en 2018 reestructuraron los flujos globales de residuos
La geografía del comercio internacional de residuos plásticos cambió sustancialmente después de que China introdujera su política «National Sword» en 2018, que restringía las importaciones de plástico y otros residuos.
Posteriormente, los flujos de residuos plásticos se desplazaron hacia el sudeste asiático, Turquía, México y algunas zonas de África.
El estudio sostiene que algunas regiones receptoras cuentan con una infraestructura de gestión de residuos limitada, lo que puede aumentar la probabilidad de que se produzcan prácticas de reciclaje informal, vertidos ilegales, quema al aire libre y otros métodos de tratamiento mal controlados.
Entre 2016 y 2018, las exportaciones de residuos plásticos de los países de renta alta al sudeste asiático aumentaron considerablemente, según los datos analizados por los investigadores.
El diseño de los envases puede dificultar el reciclaje
Los envases representan uno de los usos más importantes del plástico a nivel mundial, aunque los investigadores advierten de que los datos comerciales disponibles no permiten calcular con precisión la proporción que representan los envases dentro de las exportaciones mundiales de residuos plásticos.
Las películas flexibles, los laminados multicapa, las bolsitas y los envases de materiales mixtos se consideran especialmente problemáticos, ya que pueden resultar difíciles de clasificar, separar y reciclar de forma rentable.
Las combinaciones complejas de polímeros y aditivos pueden reducir la eficiencia del reciclaje y aumentar la probabilidad de que el material de menor valor sea desechado, incinerado o procesado en condiciones menos controladas.
Por lo tanto, los investigadores abogan por un mayor uso de sistemas de envases monomateriales más sencillos, una reducción del uso de estructuras multicapa innecesarias y una mayor transparencia en torno a la composición de los polímeros y los aditivos.
Los procesos de reciclaje también pueden liberar microplásticos
El estudio destaca que el reciclaje en sí mismo no está automáticamente exento de emisiones de microplásticos.
Los procesos de reciclaje mecánico, como la trituración, el molido y el lavado, pueden generar pequeñas partículas de plástico, especialmente cuando las instalaciones carecen de sistemas eficaces de contención, filtración o control de aguas residuales.
Los investigadores señalan los sistemas de agua de circuito cerrado, las tecnologías de captura de partículas, la mejora de los controles de polvo y la monitorización sistemática como posibles formas de reducir las emisiones involuntarias de las plantas de reciclaje.
Esto no significa que deba evitarse el reciclaje. Por el contrario, el estudio sostiene que los sistemas de reciclaje deben diseñarse para evitar la pérdida de material y la generación de microplásticos a lo largo de todo el proceso.
Qué significa esto para las empresas de reciclaje y los gestores de residuos
Para las empresas de reciclaje, los resultados desplazan parte del debate de la mera medición de las toneladas recogidas o procesadas hacia el análisis de lo que ocurre con el material a lo largo de toda la cadena de reciclaje.
Los controles en las instalaciones relacionados con la trituración, el lavado, las aguas residuales, el polvo y el material residual podrían cobrar cada vez más importancia, a medida que los reguladores y los clientes pongan mayor énfasis en prevenir las fugas de microplásticos.
La trazabilidad también podría cobrar mayor importancia para los materiales objeto de comercio internacional. Saber adónde va a parar finalmente el plástico exportado, cómo se procesa y si la instalación receptora cumple las normas medioambientales adecuadas podría convertirse en un aspecto fundamental a la hora de demostrar un reciclaje responsable.
Los investigadores reclaman una mayor trazabilidad y responsabilidad del productor
El estudio propone un marco científico-político más amplio que vincule el comercio internacional de residuos, la vigilancia medioambiental y la mitigación de los microplásticos.
Entre las medidas recomendadas se encuentran una mayor trazabilidad de los envíos, una mejor vigilancia de las emisiones al medio ambiente y sistemas más eficaces de responsabilidad ampliada del productor.
La responsabilidad ampliada del productor atribuye una mayor responsabilidad a las empresas que comercializan envases y otros productos de plástico en lo que respecta a su recogida y gestión al final de su vida útil.
Los investigadores también sostienen que la reciclabilidad por sí sola no es suficiente. El diseño de los productos, los sistemas de recogida, la calidad del tratamiento y el destino final del material desechado influyen en que el plástico permanezca en un sistema circular de materiales o se escape al medio ambiente.
Persisten importantes lagunas en la investigación
Los autores hacen hincapié en que siguen siendo limitadas las pruebas que cuantifican directamente la relación entre el comercio mundial de residuos plásticos y la contaminación por microplásticos.
Los modelos actuales a menudo no incorporan plenamente los flujos internacionales de residuos, el reciclaje informal, los vertidos a cielo abierto ni las emisiones de microplásticos asociadas a procesos como la quema a cielo abierto y el reciclaje mecánico.
Se necesitará un seguimiento, una presentación de informes y una evaluación medioambiental más estandarizados para cuantificar cuánta contaminación por microplásticos puede atribuirse directamente a los residuos plásticos comercializados.
El estudio también señala que, si bien se han detectado microplásticos en los alimentos, el agua potable y los tejidos humanos, sigue habiendo una gran incertidumbre en torno a los riesgos a largo plazo para la salud humana asociados a la exposición.
El comercio de residuos se está convirtiendo en un problema más amplio de la cadena de suministro
Las conclusiones sitúan el comercio internacional de residuos en el marco de un debate más amplio sobre si la responsabilidad medioambiental debe extenderse más allá de las fronteras nacionales.
La exportación de plástico para su reciclaje puede reducir las necesidades nacionales de eliminación, pero el beneficio medioambiental depende de si el material se gestiona en última instancia en condiciones que eviten fugas, la quema incontrolada y la fragmentación.
Para el sector del reciclaje, el estudio refuerza la creciente importancia que se concede a la trazabilidad de los materiales, el diseño para el reciclaje, unos controles de procesamiento más estrictos y la inversión en infraestructuras de gestión de residuos, tanto en los mercados exportadores como en los receptores.
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